Y sin embargo, ¡gracias!

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Y sin embargo, ¡gracias!

El día que perdí no quería dar gracias, estaba enojada, era una injusticia. El día que me quedé sin trabajo y sin dinero no supe cómo ser agradecida. En el día de la muerte y la enfermedad ni siquiera pasó por mi mente, y el día que mi familia se separó no encontré  razones para decir gracias. 


 La vida no siempre es fácil y sin duda estos últimos años no lo han sido para nadie, por un lado no sé cómo podría darle gracias a Dios por una pandemia y por el otro me doy cuenta que aún en medio de todo el caos tengo mucho que agradecer. 


Entonces me doy cuenta que todo es cuestión de perspectiva, y que ser agradecida no tiene que ver con las circunstancias que me rodean si no con mi corazón, que puede decidir ver lo positivo o lo negativo, quejarse o agradecer. 


Por ejemplo, cuando terminé una relación amorosa, mi mente no podía ver nada bueno en ese momento, todo lo veía gris y las personas me decían: “dale gracias a Dios porque no sabes si te está librando de algo más doloroso” 

Típico ¿no? esas frases que te dice la gente para consolarte y que no las entiendes porque estás viviendo un dolor insoportable, pero ¿qué tal cuando pasa el tiempo, cuando pasa la prueba? Tenían razón – decimos, gracias a Dios porque ahora estoy mejor.


O también he escuchado personas decir: “no me está yendo muy bien económicamente, estoy peor que antes, quisiera poder tener más” Y cuando los veo pienso: tiene una casa propia, 2 autos, un negocio, a mí parecer están muy bien y tienen mucho que agradecer. Ya sabes, porque siempre es más fácil ver lo de otros que lo propio, supongo que alguien podría decir lo mismo de mí. 


Así que creo que realmente ser agradecidas tiene que ver con: en qué o en quién pongo mi mirada. Si elijo poner mi mirada en la enfermedad o en el Dios que puede sanar. Si decido mirar lo que me falta o a Dios que es dueño de todo. Ver lo grande que es mi problema o ver a Dios que es más grande que mi problema. 

Quisiera poder elegir correctamente y ver lo bueno en medio de las cosas, sin embargo no es fácil cuando estás viviendo una situación complicada. 


Si te soy honesta creo que mi mente tiene el mal hábito de enfocarse en lo que no tengo, en lo que me falta y en lo que salió mal, tiendo a ver eso primero y la verdad es que ¡no me gusta! Hablando de año nuevo, nuevas metas y hábitos que nos proponemos cambiar, yo quiero empezar por cambiar este mal hábito de quejarme por todo, hasta por cosas simples y quiero ser más agradecida. 


El antídoto contra la queja 

Sé que me va a costar, tendré que esforzarme y ser intencional en cambiar mi patrón de pensamiento pues mi mente ya sabe el camino para empezar a quejarse, así que le tengo que poner otra ruta para redirigirla al camino del agradecimiento.


Últimamente he visto mucho en redes sociales ese “Diario de Gratitud”, no he visto bien en que consiste ni cómo es, pero me sale y me sale la publicidad (por algo será jaja) ¿lo has visto? 

He estado tentada a comprarme uno o hacerme uno porque creo que me ayudará a romper este mal hábito de queja. Tal vez no lo tengo en físico, pero en mi mente tengo mi propio “Diario de Quejas” que quisiera cambiar por el “Diario de Gratitud”. 


Me imagino lo diferente que serían mis días si todos los días empiezo agradeciendo, y en las noches lo termino igual dando gracias. Creo que tendría una actitud muy diferente, es más, creo que me transformaría, y cómo lo que haces todos los días se va convirtiendo en tu vida creo que mi vida sería diferente y empezaría a cambiar, me iría mejor y lograría más cosas. A veces me digo a mi misma: “creo que Dios aún no te da las cosas que esperas, hasta que aprendas a ser agradecida con lo que tienes”.


Siempre se puede agradecer 

Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús. 1 Tesalonicenses 5:18 

Por lo menos, este año que ha pasado ha sido un buen año para mí, Dios me bendijo de muchas formas. Tan solo por darte algunos ejemplos: este año me casé, tengo una casa linda donde vivir, hice muchos nuevos amigos y me divertí mucho, mi negocio sigue en pie e hice muchas cosas para hacerlo crecer, pude viajar, ¡nació este blog! Y después se convirtió en Podcast, tengo salud y no me he enfermado en todo este tiempo, mi familia está completa. Podría seguir, pero dime sí o no son suficientes razones para agradecer. 

Por otro lado, también podría decirte que no tengo auto, que se echó a perder mi computadora, que aún no puedo hacer ejercicio como me gustaría, que mis recursos están limitados, etc, etc. 
En resumen, tengo 2 maneras de ver este año, porque todo el tiempo están pasando cosas buenas y malas. Sin embargo, quiero aprender a elegir ver lo bueno en medio de todo y ser agradecida por todo, por lo bueno y por lo malo. 

Cada lista puede ser tan larga o tan corta como yo quiera, pero si analizas detenidamente, aún en medio de cualquier situación que estés viviendo, por muy desfavorable que parezca, te darás cuenta que siempre hay algo que agradecer y que Dios ha sido bueno contigo. Aún en medio de las dificultades, los altibajos e incluso aún en medio del dolor, podemos ver y sentir la bondad, la provisión y la ayuda de Dios. Agradécele por esos detalles de amor. 

Gracias Dios porque, aunque muchos me abandonaron, Tú te quedaste conmigo. Gracias porque, aunque perdí un trabajo, Tú me diste uno mejor. Aunque enfermé Tú me cuidaste, aunque el mundo estuvo en crisis yo pude celebrar gracias a que Tú me guardaste y me protegiste. Aunque lloré, Tú me consolaste y aunque me hirieron, Tú me sanaste con tu amor. Gracias porque a pesar de que hubo momentos difíciles y muchas restricciones de “vida normal” pude sonreír y disfrutar. 

No permitas que las ocupaciones diarias te impidan reconocer la obra de Dios en tu vida. No dejes que el día a día triunfe en hacerte olvidar la intervención de Dios en tu vida. ¡Son tantas las cosas buenas que Dios nos da a diario! 
Tengamos un corazón agradecido. 
Hay más de mil razones. 

No sé lo que vendrá 
Me encantaría decirte que el próximo año será mejor y que nos irá bien, pero la verdad es que no lo sé y no lo puedo asegurar. Creo en mi corazón que así será y esa es mi esperanza, pero si no fuera así ¿Qué haría, que actitud tomaría? 
Hoy en la mañana al despertar, tomé mi Biblia y leí Habacuc. Al final del capítulo hay una oración que él hace y que me encantó: 
  Aunque las higueras no florezcan     
y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva     
y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos     
y los establos estén vacíos,  ¡aun así me alegraré en el Señor! 
¡Me gozaré en el Dios de mi salvación! Habacuc 3:17-19 NTV 

Esta es una oración que quiero tener presente a lo largo que este año y por el resto de mi vida. Quiero poder decirle a Dios, aún que no suceda lo que yo espero, aún que me vaya mal en mi trabajo o pase por una temporada de escasez, aunque tuviera que pasar por un proceso de enfermedad o vivir la muerte de un familiar cercano, aún así me alegraré en Ti. 

Tal vez este año no logré lo que me propuse, sin embargo, ¡gracias! 
No tuve muchas cosas que quería, sin embargo, ¡gracias! 
Viví momentos muy duros y, sin embargo, ¡gracias! Porque me hicieron más fuerte. 

Porque aunque pase por el valle de la sombra y de la muerte, aun así no dejaré de cantarte, no dejaré que roben mi alabanza, me gozaré en Ti pase lo que tenga que pasar, viva la situación que viva, siempre te agradeceré. 
Dando siempre gracias a Dios el Padre por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. Efesios 5:20 

Gracias por lo que tuve, por lo que fui y por lo que ya no es. 
Gracias por lo que tengo, por lo que soy y por lo que ya no soy. 
Gracias por lo que tendré, por lo que seré y por lo que dejaré de ser. 

Gracias por este año que termina y por lo que ha de venir en el próximo, porque sin importar las condiciones estarás conmigo y porque si no fuera por tu muerte y tu resurrección yo no estaría aquí. 
Por eso y más viviré eternamente agradecida.  

Si prefieres escuchar, haz click aquí: 

3 comentarios en «Y sin embargo, ¡gracias!»

  1. Excelente nota, tocó mi vida. Soy creyente en Cristo, y siempre he orado porque Dios se muestre a través de las redes.
    Justamente pasaba por un momento dificl, tuve un día casi casi como lo describes.

    Pero siempre pienso en que pesan más las cosas buenas que la malas. Y ese año Dios se ha lucido.

    Leer ese tema y ver que coincide con el mismo pensar, sacó una lágrima en mi, de saber que era Dios hablando a través de ese mensaje.

    Simplemente es Dios usando a sus hijos para poder bendecir, animar e impulsar unos a los otros.

    Muchas gracias por ese texto de bendición.

    1. Gracias por tomarte el tiempo de leer Jazmín, me anima mucho tu comentario y mi oración es que este blog siempre sea una respuesta de Dios para todas nosotras. Te mando un saludo y fuerte abrazo!

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