Reescribiendo las estrellas

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Reescribiendo las estrellas 

Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! 2 Corintios 5:17 NTV

 

Había empezado a escribir una historia, una de amor. Hay quienes dicen que no les gustan las historias románticas pero yo siempre he pensado que en el fondo a todos nos gustan y todos quisiéramos vivir una historia de amor, de ese amor intenso y apasionado, de aquellos enamorados que logran vencer todos los obstáculos para poder estar juntos, de ese que tiene un final feliz en donde después de tanto logran reencontrarse, de ese amor que dura para siempre. 

 

Como ya sabes muy bien,  yo sí fantaseaba con esta idea y después de algunos años mi sueño al fin se estaba haciendo realidad, solo que … con el pasar del tiempo la historia empezó a cambiar, los personajes ya no eran los mismos, estaban enloqueciendo y todo se estaba saliendo de control, caos, conflicto y un final nada parecido al que yo esperaba. Mi historia parecía más un drama de telenovela que una comedia romántica, en mi historia aparecieron personajes malvados y había lágrimas, dolor, traición y desamor ¡esta no es la historia que yo quería para mi vida! ¿Quién escribió esto? ¿Qué le pasó al guionista, se volvió loco, se equivocó de escenas? 

 

Mi historia tuvo un final, y no fue precisamente feliz, y evidentemente tampoco fue un amor para toda la vida (si es que algún día pudo llamarse amor) Mi historia ya estaba escrita e impresa, ya todos la habían leído y visto en pantalla grande con y sin mi consentimiento ¿y ahora qué? ¿No hay forma de dar marcha atrás, no podemos editar la historia y cambiar algunas partes? ¿Qué tal si elegimos otros personajes, otras locaciones y otros vestuarios? 

 

Ojalá que la vida fuera como en los libros o como en este blog que escribo, si me equivoco, simplemente lo borro y escribo otra cosa, si no me gusta puedo eliminar el párrafo, si quiero puedo contar la verdad pero también si quisiera podría inventar historias, si me arrepiento puedo volver atrás, es más ¡puedo borrar la página completa! 

 

En mi vida no. Ese contenido ya estaba escrito y publicado, no había  nada que pudiera hacer para regresar el tiempo y cambiar la historia. En la vida real no hay ediciones, a partir de ahora en el libro de mi vida quedaría escrito por siempre un capítulo que odiaba que estuviera ahí y que no quería que la gente leyera jamás. El libro de mi vida estaba arruinado, no es la historia que yo quería contar, no se parece a la historia de amor que siempre imagine que le contaría a mis hijos, el libro de mi vida sería un libro de tragedias, no le aportaría nada bueno a nadie, nadie querrá seguir leyendo lo que pasó conmigo, no sería un personaje ejemplar, sería un personaje que quedaría en el olvido y que sólo unos cuantos recordarían, ya no podría recuperar lo perdido ni podría escribir una nueva historia con un final feliz.

 

Yo no, porque yo era el personaje dentro de la historia, pero el autor sí podía hacerlo. A fin de cuentas los personajes obedecen a los planteamientos del autor, a lo que él se ha imaginado y  redactado para la historia en las siguientes páginas. 

 

 -A ver si se te ocurre algo mejor para mi historia, ¿cómo piensas componer todo éste desastre? No veo la forma en la que esto termine bien. Es más, si quieres ya mejor le ponemos punto final y terminamos con todo esto de una buena vez. 

 -Bueno, si me das la oportunidad y me dejas reescribir las estrellas, Yo puedo escribir una historia mejor para ti. 

 -¿Qué significa eso? 

 -No podemos borrar lo que se escribió en el capítulo anterior, pero siempre podemos volver a escribir y mi especialidad es hacer que la historia termine bien, aún si no empezó de la mejor manera Yo reescribiré la historia del personaje y terminará como Yo quiero que termine, feliz. 

 

Pasé muchos meses de mi vida deseando borrar mi historia, quería desaparecer y meterme en otra historia, tal vez vivir la vida de alguien más, esas vidas que parecen sencillas sin mayor complicación y en donde todo les sale bien. Me cansé de intentarlo hasta que comprendí que eso no sería posible y que si quería cambiar o por lo menos mejorar mi historia tendría que ser hacia adelante y no hacia atrás. 

 

Llegó ese día y finalmente lo entregué por completo a Dios, y descansé. Dejé de ser la autora de mi propia vida y quise dejar que Él escribiera por mí, una nueva historia, un capítulo nuevo, supongo que pensé que Él podía componerlo. 

Y así lo hizo, en pocos meses apareció un nuevo personaje dentro de mi historia, Dios lo introdujo, no sé cómo pero lo hizo llegar hasta la puerta de mi casa. (Sí, literalmente a mi puerta) 

 

Me gustaba el personaje, era… interesante y …atractivo. Pronto se escribieron algunos diálogos y sin darme cuenta esos diálogos comenzaron a llenar páginas enteras que estaban creando una nueva historia. 

Parecía ser una buena pero por momentos me regresaba a leer las páginas anteriores, los recuerdos y  fantasmas del pasado me atormentaban constantemente, me robaban la bondad y la felicidad del presente, me impedían ver las estrellas. 

 

 -No sé cómo escapar de esto, mi pasado me persigue. Esas frases ya las he escuchado, esas promesas ya me las han hecho, esos regalos ya me los han dado, esas flores ya las conozco, esos lugares ya los he visitado, esas fotografías ya me las he tomado ¡pero con alguien más! Alguien que supuestamente debió haber continuado en el futuro de mi vida pero que ahora ¡ya no está ni estará jamás! ¿Cómo le voy a poner otra cara y otro nombre a este personaje? 

 -Parece lo mismo, pero no es igual. Estamos reescribiendo la historia ¿recuerdas? Estamos construyendo nuevas memorias, reordenando y acomodando todo, si pones atención, te darás cuenta que hay canciones nuevas de fondo.  Estamos yendo a los mismos lugares, es cierto, pero para vivir nuevas aventuras en ellos, la próxima vez que pases por ahí tus recuerdos primarios serán de alegría y no de tristeza. Ya sé que  imaginabas tu historia con el personaje anterior y que Yo le di un giro inesperado con este nuevo personaje que apenas conoces, pero eso es lo que hace las historias más emocionantes. 

 - Todo eso suena muy bonito, sin embargo por el momento es difícil, se empalman mis recuerdos y me hacen sentir tristeza, coraje y dolor, no sé qué hacer para que ya no sigan viniendo a mi mente. 

 - No luches contra ellos, cuando vengan a tu mente recíbelos con amabilidad y déjalos pasar, deja que se desvanezcan y despídete de ellos poco a poco, con el tiempo te darás cuenta de que se empezarán a volver menos frecuentes. 

 

Eso hice y me fue más fácil, me permitió seguir avanzando y le permití a Dios seguir escribiendo mi historia. Con el paso del tiempo, los malos recuerdos han sido menos recurrentes, pero siguen viniendo a visitarme de vez en cuando, aún después de dos años, pero visitan una mente nueva, un corazón restaurado, un nuevo hogar y una historia diferente, mejor, mucho mejor. 

 

Dios reescribió mi historia, puso en ella escenas de amor inolvidables, el personaje nuevo pronto se convirtió en mi esposo. Dios me regaló una boda, una que pensé que nunca más podría tener, con un mensaje dentro de ella, un mensaje de amor y propósito y me empezó a gustar esta historia, quería seguir leyendo. 

Dios me regaló nuevos recuerdos, de una propuesta de matrimonio, de una pedida de mano, de una boda, de una noche de bodas y de una luna de miel, en todo esto se reescribieron las estrellas. 

Dios también me regaló un nuevo hogar, una casa con todo lo que necesito para vivir, pero sobre todo Dios me regaló un matrimonio y una historia de amor verdadero que actualmente se sigue escribiendo. 

Y por si fuera poco, Dios también me ha regalado la oportunidad de tenerlas a ustedes y de poder contarles mi historia, en ocasiones me detengo por unos minutos y miro al pasado, miro el camino recorrido y recuerdo cada vez con menos dolor y con más agradecimiento.

 

Le doy gracias a ese capítulo que me enseño lo que no quiero para mi vida, gracias a todas esas historias que forman parte de mí y que me han transformado en la mujer que soy, porque estando aquí en el presente, uniendo los puntos de mi vida y mirando el hoy, voy descubriendo el por qué estoy donde estoy y ya he dejado de recriminarme. Y aún hoy, después de todo, sigo con Dios, Dios sigue conmigo y nos tenemos, para seguir caminando, para seguir amando, para seguir escribiendo una historia con futuro y esperanza. La esperanza de que todo va a cambiar, de que las cosas serán mejores y de que podré vivir mejores historias. 

 

Yo sé que tú también tienes una historia o muchas, sé que tienes historias de amor y desamor, de éxitos y fracasos,  no se cuál sea precisamente la que estés viviendo ahorita, pero te aseguro que si dejas que Dios sea el autor de la historia de tu vida te encantará descubrir lo que Él es capaz de escribir para tu futuro, querrás ser la protagonista de todas sus escenas, cada capítulo estará lleno de aventura y emoción, tendrá personajes increíbles que te enseñaran muchas cosas, las locaciones serán fantásticas y el vestuario ni se diga. 

 

No importa cómo comenzó tu historia, en Cristo, siempre tendrá un final feliz, lo digo sin temor a equivocarme porque aún si eso no llegara a suceder aquí en la Tierra, cuando nos encontremos con Él en el cielo tendremos una boda, una celebración llena de amor y alegría en donde seremos felices por la eternidad, unidas a nuestro Amado.

 

No tienes porqué quedarte viviendo un melodrama, o una historia de decepción y desesperanza, no tienes por qué seguir atrapada en una historia de violencia y maltrato, de engaños o de depresión, esa no es la historia que Dios quiere para ti. Podremos pasar por capítulos difíciles, pero después continúa un capítulo mejor, ese capítulo en donde el personaje por fin lo logra, por fin lo alcanza, por fin se encuentra. 

 

Donald Miller diría que “sin importar lo difíciles que sean los conflictos, al final éstos se devuelven para bendecir al protagonista si enfrenta su destino con valentía”. 

 

Dios usará todo lo que has vivido, aún las malas historias, para reescribirlas a tu favor y recuerda que reescribir es la versión mejorada de la historia que se vive y se cuenta. 

 

Que te parece si esta noche antes de dormir y mientras la luz de la luna entra por la ventana, con el corazón en la mano y nuestra mirada en el cielo le decimos a Dios ¿y si reescribimos las estrellas?

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