Quizá

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Quizá

“Del sí al no, ¿cuántos quizá?” – Julio Cortázar


Tan posible pero no siempre factible, se abre delante de mí la posibilidad de que sea cierto y a la vez, que no lo sea. De que algo exista y cobre vida, pero también de que no suceda. 
 ¿Y cómo saber si realmente llegará lo que tanto he esperado? ¿Cómo vivo creyendo que lograré aquello por lo que tanto me he esforzado? ¿Cómo continúo a pesar de no ver que esté pasando? 

Aunque quizá sea yo la que no puede verlo, quizá mi mirada esté nublada, mi mente turbada y mi alma afanada por un ideal que sólo imagino pero que aún no concibo. 

Quizá hay algo más que pude haber hecho, pero el tiempo ha pasado. Quizá en algunos años cuando todo haya cambiado, cuando ya no sea la misma, quizá y entonces quizá pueda verlo y no sólo soñarlo. 

Cuántas cosas hubieran sido diferentes tomando otra decisión, quizá seguiría siendo feliz pero también quizá pude haber sufrido más, y ¿quién sabe si este acontecimiento me cambió la vida y hasta el destino? 

Pero, cuando menos lo esperaba, fue derrotada y quedó destruida. ¡Lloren por ella! Denle medicina; quizá todavía pueda sanarse. Jeremías 51:8 TLA, NTV 

Quizá, pero no lo sé. ¿Será que hay medicina para mi dolor, será que aún me recuerdas? ¿Podrás curar mi enfermedad y abrazarme en mi quebranto? ¿Podrás perdonarme, seguirás creyendo en mí? 
Quizá aún podamos hacer algo grande juntos, quizá si me quedo contigo y caminamos de la mano, quizá si te creo. 

Tal vez todo ha terminado y no quede más para mí, pero ¿por qué no? Podría ser hoy el día en el que ocurra el milagro, quizá siga habiendo una nueva oportunidad para mí y aún haya esperanza. Quizá hoy haya cielos abiertos. 

¿Sabes? Y si lo sabes, dime. ¿Por qué me tienes aquí, qué es lo que esperas de mí, qué necesitas que haga por Ti? 
Quizá necesites que hable o que actúe, quizá tan sólo que permanezca o que confíe. Quizá mientras escribo y a través de esto Tú puedas hacer algo. No lo sé, pero podría ser. 

Quizá la gente me critique “quizá haya pleitos, celos, enojos, rivalidades, difamaciones, chismes, arrogancia, desórdenes;” 2ª Corintios 12:20 LBLA 
Pero también quizá haya amor, fraternidad, gozo, apoyo mutuo, paz entre todos y quizá exista la posibilidad de un mundo mejor. 

Hay cosas que siguen siendo iguales, sin embargo, para mí ya no significan lo mismo porque quizá ya no pienso igual, he crecido. 

Así que quizá no tenga sentido lo que hago o quizá esto que hago sea lo único que tiene sentido, quizá tenga la razón, quizá me equivoque, pero entre aquel porcentaje de probabilidades quiero seguir intentándolo. 
Esperar pacientemente, en secreto y en silencio por ese 1% posible que se convierta en el 99%. 
Y creer que mis “quizá” puedan ser cambiados por un “Sí”, una confirmación de parte de Dios. 

En medio de todas mis interrogantes, eternos cuestionamientos, infinitas posibilidades y un millón de preguntas sin respuestas, encontrarme con Sus promesas, aquellas que no tienen espacio para un “quizá” porque todas son “sí” en Cristo y por medio de Él respondo “Amén” 

“Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” 2ª Corintios 1:20

La duda se ha marchado y me ha dejado, ante algo tan certero como Su Palabra. Quizá muchos la desechen y una mayoría no la crea, quizá seamos sólo unos cuántos viviendo por ella. 

Quizá decidir amarme tanto y morir por mí sea el acto más irracional de la historia de la humanidad, pero también quizá sea el más valioso y el más significativo. Quizá algunos correspondan a ese amor, otros no. Y unos más que están a punto de conocerte, quizá decidan acercarse a Ti, quizá decidan por Ti. 

Mientras tanto seguiremos en la búsqueda, aunque parezca un tanto ilógico y tal vez “algún día encontraremos, lo que estamos buscando. O quizás no. Quizás encontraremos algo mucho mejor.” -Julio Cortázar 

Encontraremos a Jesús sentado en el trono celestial, pero quizá sigamos su ejemplo terrenal, en el cual arriesgó todo por un “quizá” de nuestra parte, quizá me acepte, quizá decida seguirme y quizá quiera conocerme como amigo, como Señor, como Salvador. 

Mi vida lleva escrito tu “quizá” y por encima un “Sí” de promesas escritas, firmadas, afirmadas y confirmadas por ti. 
Por ahora seguiré creyendo, avanzando hacia la meta y quizá pueda inspirar a otros en el camino, no lo sé, tan solo … quizá.