INTIMIDAD

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INTIMIDAD

“Lo único que será recordado es la verdad que intercambiamos, los momentos vulnerables, el riesgo aterrador del amor y el cuidado que tomamos en cultivarlo”. –Donald Miller


  El año pasado, un buen amigo me prestó un libro que se llama “Aterradora Cercanía” en donde el autor relata lo malo que era para las relaciones, pues le parecía aterrador que alguien lo conociera en realidad. Él es un escritor muy aclamado y querido por muchos, un tanto chistoso y con un sentido del humor que agrada a la mayoría, sin embargo en el fondo, sabía que mostrarse así era solo una parte de él, una actuación que  usaba cuando se abría el telón frente al público y los aplausos que recibía, los cuales eran un remedio rápido para un corazón vacío y solitario por dentro, viviendo un miedo constante a creer que las personas pudieran aceptarlo y amarlo como él es en realidad.   


Probablemente pasamos mucho tiempo de nuestra vida actuando o mostrando solo partes de nosotras, sin embargo, nunca nos sentiremos realmente amadas hasta que dejemos de actuar y estemos dispuestas a mostrar nuestro verdadero y completo yo. Podremos tener muchas relaciones de amistad, familiares e incluso amorosas pero todas serán superficiales mientras no estemos dispuestas a mostrarnos vulnerables frente al otro. Si quieres relaciones profundas y significativas tendrás que estar dispuesta a mostrar tus debilidades e inseguridades (con la persona correcta), y así esperar que ese alguien esté realmente enamorado de ti y no solo impresionado por ti.   


¿Por qué yo?   

Alguna vez te has puesto a pensar o preguntado, ¿quién querría estar con alguien como yo? o ¿por qué alguien me escogería a mí para tener una relación?   

La tercera vez que vi al que ahora es mi esposo, me invitó a desayunar a un parque y me confesó lo que sentía por mí y cuáles eran sus intenciones conmigo. Mientras escuchaba su discurso acerca de lo mucho que le gustaba y cuánto quería conocerme y estar conmigo en mi mente solo pensaba: “no tiene ni idea de lo que está diciendo, no sabe quién soy yo en realidad, ni mi historia. Él solo está viendo la imagen de mí, pero apenas me conozca en realidad se va a decepcionar y buscará a alguien más.”   


De lo poco que lo conocía y podía observar de él, a mí me parecía el hombre con la vida perfecta y que siempre vivió en una burbuja y un mundo color de rosa, con la familia perfecta y haciendo todas las cosas bien. Por mi parte yo me consideraba un desastre, con una familia dividida y disfuncional, con un montón de problemas internos y externos, habiendo cometido muchísimos y graves errores de vida. ¿Qué tenía que hacer él conmigo?   


Al terminar su discurso, recuerdo que me dijo: 

 -¿Qué piensas de todo lo que te dije? 

 Y lo primero que le respondí fue:  -¿Por qué yo? 

 -Te acabo de decir todas las razones.  

-Tengo muchos problemas.  

-Todos los tenemos, pero dame la oportunidad de conocerte y que me conozcas.

 -Está bien.   


Cuando acepté, en mi mente sabía que esto terminaría en algún momento. Las siguientes veces que nos vimos y salimos, no hicimos más que hablar y hablar y hablar, conocernos. Pero yo siempre pensaba, cuando sepa esto de mí, me va a dejar, cuando conozca ésta parte de mi historia se irá.   

Estaba dispuesta a contarle todo, eso sí, cuando llegara el tiempo. Estaba cansada de relaciones falsas y no estaba dispuesta a iniciar ni mantener otra así, tampoco estaba interesada en “tener a alguien” o en “no quedarme sola” pues eso me había ocasionado mucho dolor y en este punto de mi vida, poco me interesaba que alguien me quisiera, así que me dije: “Si es que alguien me va a querer de verdad y realmente quiere estar conmigo, tendrá que hacerlo sabiendo todo y aceptándolo todo, es lo justo para ambos”.   

Al principio de nuestra relación tenía mil barreras de protección, levanté murallas altas para que él no se acercara tanto y traspasará mis sentimientos, y de vez en cuando me ponía alguna careta de fuerte o insensible y lo alejaba de mí cuando sentía que ya estaba demasiado cerca como para poder lastimarme, de esto te quiero seguir hablando en el siguiente tema, pero ahora quiero contarte de:   


El día que decidí ser vulnerable 

Finalmente llegaron los días, y me expuse completamente esperando lo peor, y esto fue lo que pasó:   

 - Creo que ahora que me has dicho todo esto puedes ser un poco más libre, ¿no? 

 - No, no me siento así. 

 - ¿Porqué? 

 - Me siento vulnerable 100%, expuesta  y frágil. 

 -Pero en un lugar seguro. 

 - Aún no lo sé. Eso voy a ver. 

 - El tiempo te lo dirá y mi vida será la respuesta. 

 -¿Sabes? He pasado toda mi vida mostrando solo partes de mí, ya no quiero más vivir escondiéndome, estoy cansada de guardar una apariencia. 

 -Yo quiero que puedas ser 100% libre conmigo y que puedas estar en un lugar y con una persona donde no tengas que ocultar quien eres. 

 -También yo. Por favor sé real, lo único que quiero es un amor sin fingimiento. 

 -Gracias, necesitaba saber todo esto. Gracias por tu sinceridad. También tendrás siempre la mía. 

 -Hubiera querido que nunca lo supieras. Pero sabía que en algún punto tendría que contártelo. 

 -Esto no cambia nada, no me distanciaré ni nada. Sigo aquí. No me muevo. Te sigo queriendo y sigo aprendiendo contigo. 

 -Estás loco. No entiendo cómo puedes querer quedarte conmigo aún a pesar de todo, es una locura, el amor que no entiendo y el perdón que no comprendo. El que alguien decida quedarse conmigo a pesar de todo, para mi es una locura de amor. 

 -Sí, es Dios. Es su locura con nosotros. La forma en la que nos ama y nos perdona. Y yo hago lo mismo contigo. 


No te lo voy a negar, fue muy duro para ambos, todos aquellos momentos de impacto en su momento nos costaron lágrimas y días de dolor y tristeza, pero con el paso del tiempo fueron heridas y golpes que sanaron y nos hicieron más fuertes y más cercanos. 

Nuestros defectos y debilidades son el pegamento que nos unen a las personas que amamos, es lo que nos permite conectar realmente con otros, mientras más nos escondemos, más difícil es ser conocidas y tenemos que ser conocidas para conectar. Para experimentar relaciones significativas tenemos que encarar el temor a sumergirnos el uno en el otro en ese profundo mar llamado corazón con sus lados buenos y enternecedores pero también con su lado oscuro y de difícil acceso. Ese lado que inclusive, muchas veces, ni nosotras mismas queremos mirar, pero aquel que llega a conocerte en intimidad te conoce de verdad.   

Intimidad no solo se refiere al ámbito sexual, intimidad es el conjunto de pensamientos y sentimientos que guardan los seres humanos en su interior, es la parte más reservada, es un límite entre lo público y lo privado, entre lo que es confidencial y aquello que puede mostrarse. La intimidad es uno de los mayores tesoros que tiene una persona, representa el espacio de privacidad personal que cada ser humano debe proteger, lo más interno y con más valor.


Quiero decirte que ese hombre (el hombre indicado), no salió corriendo al conocer “lo peor de mí”, si no que se quiso quedar, y  no solo se quedó conmigo si no que se quiso casar conmigo, confiando y  creyendo en una relación y en un amor para toda la vida, no un amor idealizado, ni fingido, ni a medias y mucho menos perfecto o cerca de serlo, pero sí un amor real. 

Muchos hicieron comentarios acerca de nuestra relación, que era muy poco tiempo para casarnos, que nos conocíamos muy poco, que solo me estaba casando por desesperada o porque me sentía sola y porque no quería quedarme así, que si porque estaba embarazada, etc, etc, etc. 


La realidad del tiempo de nuestra relación es que intencionalmente decidimos exponernos y conocernos a profundidad, conectar y ser vulnerables el uno con el otro, mostrar nuestros defectos y debilidades y decidir amarnos como tal. Eso hizo nuestra relación más fuerte, más profunda y más unida y es algo que queremos seguir haciendo cada día de nuestra vida y por el resto del tiempo que Dios nos permita estar juntos. Ser íntimos. 


Creo que, después de Dios, no hay nadie que me conozca más y mejor que mi esposo, porque finalmente me arriesgué y me entregué por completo. 

¿Qué hay de ti? 

 ¿Quién es esa persona indicada con la que crees que pudieras generar un vínculo profundo? 

 ¿Qué te ha limitado para hacerlo? 

 ¿Qué es lo que te parece más aterrador de que esa persona te conozca tal cual? 

¿Cómo crees que mejoraría tu vida si te atreves y te das la oportunidad de conectar íntimamente con alguien? 


Si quieres compartir con alguien tus respuestas, puedes escribirme por inbox en redes sociales o enviarme un correo a contacto@corazondediamante.com.mx, y recuerda que estoy aquí para leerte y que podamos ayudarnos a crecer mutuamente.


Con cariño sincero,

Tania

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57 comentarios en «INTIMIDAD»

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