Huellas en el alma

huellas rec

Huellas en el alma 

“La vida no cuenta los pasos que has dado, sino las huellas que has dejado.”


Tengo huellas en el alma, personas que han entrado y salido, lugares que marcaron una temporada de mi vida, momentos que vienen y van, muchos de ellos inolvidables.

 

Paisajes inigualables, canciones que evocan emociones, viajes imprevistos y experiencias únicas.

 

Tengo huellas en el alma, recuerdos que se quedaron conmigo. De aquello que fue, pero ya no es, de lo que dolió pero ya no sangra.


Recuerdo los logros, las victorias, los nuevos comienzos y recuerdo también las derrotas, los fracasos, los finales y las despedidas. Recuerdo el momento, la persona, las palabras, los hechos y hasta los aromas. El sabor dulce o amargo que dejó registro en mi memoria.


Tengo huellas en el alma, lo sé por mis pensamientos, aquellos que vuelven a mí de experiencias pasadas, algunas buenas y otras no tanto. Lo cierto es que cada cosa que he vivido ha dejado su huella, esa señal o rastro que queda del paso de una persona o de algún suceso memorable.


Huellas en la arena, aquellas que el mar borrará en algún momento, cuando suba la marea, cuando el tiempo haya pasado, cuando me alcance esa ola que las arrastre y se las lleve lejos.


Huellas indelebles, aquellas que se quedaron como un tatuaje en el corazón, como una marca imborrable en la piel. Tesoros guardados en el alma y en la profundidad de nuestro ser.


Estamos llenas de huellas, porque hemos vivido. Hemos reído y llorado, ganado y perdido. Cuando nos toque partir habremos dejado nuestra huella en el mundo, en los lugares que visitamos, en los momentos que compartimos y en las personas que conocimos.


¿Qué fragmentos de la vida han dejado huellas en tu alma?  ¿Qué recuerdos? ¿Qué nombres? ¿Qué caricias? ¿Qué historias?


Palabras que dejan huella

“¿Quién va a querer estar con alguien como tú? Por eso todos te dejan."


Fueron las palabras que escuché en un momento de ira, y aunque algunos dicen que las palabras se las lleva el viento, éstas se quedaron grabadas en mi mente.


A partir de ese momento no podía evitar pensar que algo estaba mal conmigo, que tenía un problema (o muchos) y por eso nadie me quería. Pensaba que me quedaría sola y que era mejor así, pues de esa manera no le haría daño a nadie.


También recuerdo el día que en una junta alguien dijo: “la higuera que no da fruto, hay que cortarla”. Y no me incluyeron más en el equipo. Como era un versículo lo tomé como una verdad para mi vida y pensé que Dios había decidido cortarme de su obra puesto que ya no le servía. Los siguientes dos años de mi vida asistí a la iglesia pero no quise servir en ningún área.


¡Wow! Que importancia tienen las palabras en nuestra vida, son capaces de influir en nuestras decisiones y cargan con ellas un poder para ser manifiestas. Sobretodo viniendo de personas que amamos y que son importantes para nosotras.


Tengo huellas en el alma, es verdad.


De palabras que algún día me dijeron y no puedo olvidar. Sin embargo, Jesús ha caminado sobre esas huellas de dolor, borrándolas y dejando las suyas en mi alma. Porque cuando mi alma cargaba una huella de abandono, Dios puso encima una huella de amor a través de una palabra que me dio mi pastora:


El Señor te llamará como a esposa abandonada; como a mujer angustiada de espíritu, como a esposa que se casó joven tan solo para ser rechazada—dice tu Dios—. Te abandoné por un instante, pero con profunda compasión volveré a unirme contigo. Isaías 54:6 NVI


Y esta palabra fue más fuerte y poderosa que cualquier otra que pudieron haberme dicho. Esta palabra me abrazó, me consoló, me sostuvo y me acompaño durante un largo y difícil proceso.

 

Y me veía sola, como mujer abandonada, más nunca lo estuve porque Su palabra fue la huella de amor que selló mi corazón.


Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca sobre tu brazo. Cantares 8:6 NVI


Mientras por un lado había personas diciéndome palabras para destruirme, por el otro, Dios siempre mandaba y usaba personas para darme palabras de vida, de fe, de aliento, de ánimo.


Ambas dejarán una huella en tu alma, sólo procura que sea la de Jesús la que permanezca en tu interior.


Acciones que dejan huella

Cuando camino por la playa y veo las huellas en la arena, me gusta pensar en las historias que hay detrás de ellas. Niños jugando, parejas enamoradas tomadas de la mano caminando en el atardecer, viajes familiares y días descanso. Son huellas de momentos placenteros e inolvidables.


Por otro lado, también hay huellas que quedaron en la escena de un crimen. No podemos negar que sucedió, es evidente, alguien estuvo ahí. Aunque queramos tratar de ocultarlo, las huellas son la marca latente.


Pues a la vida no le falta una tragedia, una acción indebida, un arrebato de ira, un golpe fallido o una guerra.


Aunque si observas detenidamente en medio de una guerra hay huellas de acción muy palpables: enfermeras curando a los heridos, después de un desastre natural hay bomberos rescatando personas, gente donando víveres, amigos que te abrazan cuando todo ha terminado, iglesias que se unen a orar a tu favor, mensajes de consolación que te llegan al alma. 


Y que me dices que aquellas personas que se quedan a tu lado cuando todos se van, esas son las huellas de presencia, aquellas que no necesitan palabras sino sólo están. Están ahí, presentes en el momento adecuado, con la persona correcta y llenando el espacio vacío.


Recuerdo cuando Paulina me llevó al hospital y me consiguió unas muletas el día que me accidenté la rodilla. Recuerdo también aquel día de la pandemia cuando el trabajo escaseaba y tocaron a la puerta de mi casa con una despensa. Recuerdo todas las mañanas que Shaddé me prestó su casa cuando perdí la mía.


Tengo estas huellas en el alma. Huellas de amistad, de hermandad, de servicio, de generosidad y de apoyo. 


Creer en Dios el Padre es agradarlo y hacer el bien, ayudar a las viudas y a los huérfanos cuando sufren, y no dejarse vencer por la maldad del mundo. Santiago 1:27 TLA  

Tus acciones dejan huellas que cuentan una historia, huellas en la arena o huellas indelebles pero cada cosa que haces deja una marca que lleva puesto tu nombre, tu esencia.

 

Procura hacer el bien y ocuparte en buenas obras, útiles para todos los que te rodean. Nunca sabes cuando una pequeña e insignificante acción, pueda ser una huella que marque rumbo en la vida de alguien.


Tal vez no alcemos a ver ni a comprender en su totalidad la dimensión y la magnitud que tienen nuestras acciones en la vida de los demás, pero si a cada acción corresponde una reacción, haz que tus acciones cuenten una historia de amor para recordar.


Dejando huella

Cuando nació Jesús, se empezó a escribir una historia. La historia de amor más bella, la huella de acción más poderosa: un sacrificio y una resurrección.


Más de dos mil años después, los que creemos en Él, caminamos siguiendo sus huellas. La marca que dejó en este mundo, sus enseñanzas, su modo de vivir y su amor por las personas.

 

Hoy sus huellas siguen hablando por Él, en palabras, en acciones y en presencia, su hermosa presencia que cambió mi vida al llegar y nada volvió a ser igual, es la huella más arraigada en mi interior y se nota. Sé que se nota.


Escribo porque es mi manera de dejar huella.  


Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas. Y me dijo: Hecho está. Apocalipsis 21:5 RV60


No escribo para mí, escribo para testificar quién es Dios y lo que puede hacer en una vida. En tu vida, en la mía y en la de muchas mujeres más.

 

Deseo que cada tema pueda dejar una huella que marque tu corazón, trayendo sanidad y esperanza, en el momento indicado, en las circunstancias adecuadas y cuando más lo necesites. No importa si es ahora, o si pasaran años para que alguien lo lea.


Transitamos por este mundo sólo una vez, con un propósito divino y estás dejando huellas en tu caminar ¿serán tus huellas las de un crimen, serán sobre la arena y se borrarán con el paso del tiempo? ¿O serán tus huellas pisando fuerte, dejando una marca indeleble en la vida de los demás?


¿Qué es lo que se quedará de ti cuando ya no estés?


Ya que estamos de paso, dejemos huellas bonitas en el corazón de los demás.   


Con cariño, Tania. 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *