Honrar tu memoria

Keity

Honrar tu memoria 

Dicen que la vida es corta, pero en la tuya cabe un Amor Eterno y aún te sobra vida. 

También dicen que la vida sigue y es verdad porque contigo se perpetúa. Tu morada es en el cielo pero también en nuestros corazones, en donde siempre estará latente tu recuerdo. 

Te recuerdo fuerte y generosa, en silencio pero siempre presente. Guardo tu recuerdo sentada frente al mar mientras las olas golpeaban fuertemente y la brisa caía sobre tu rostro pensativo. ¿Qué pasaría por tu mente en aquel momento? 

Te recuerdo soñadora y con esperanza, la esperanza de vernos nuevamente dos vuelos y dos aeropuertos después, y Dios nos concedió que así fuera. 

En silencio admiraba tu fe, tu devoción, tu entrega total en amor y servicio hacia Dios y hacia los tuyos. En mi interior pensaba: es así cómo quiero verme cuando llegue a esos años, si es que Dios me regala tanta vida como a ti quiero vivir alegre y adorando a Dios hasta el último de mis días, levantando mis manos al cielo aun cuando sienta desfallecer porque en Él descansa mi alma. 

 Y así es como te veía en aquellos días en la iglesia y en la casa, con tu frente siempre en alto, tus brazos levantados y tu mirada puesta en Dios. 

Tal vez tus pasos eran lentos, pero siempre fueron firmes porque tenías claro el camino. Tus manos se debilitaron pero nunca perdieron la capacidad de crear, de darle un nuevo uso y diseño a los objetos que para otros parecían inservibles. No dejaste de tejer sueños ni de preparar mermelada de guayaba para endulzar el día de algunas visitas como la mía. Y todo lo que hacías llevaba puesto tu sello, tu esencia: amor y servicio. 

Que dicha la mía de conocerte, de poder hablarte y abrazarte y de conservar uno que otro regalo tuyo. Pero sin duda, el mejor regalo ha sido tu vida misma y la forma en que la viviste. Un ejemplo, una inspiración. 

Una vida de honra, honor y gloria que hoy se encuentra en los brazos de su Amado, porque aunque muchas veces y de muchas maneras intentaran separarlos hoy comprobamos a través de ti que nada podrá jamás separarnos del amor de Dios. Ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni nuestros temores de hoy ni nuestras preocupaciones de mañana. Ni siquiera los poderes del infierno pueden separarnos del amor de Dios. Romanos 8:38 

Hoy te dedico estas palabras que ya te dije y tuviste la fortuna de escuchar. Palabras que quedaron grabadas en un video, pero más importante en tu corazón. 

Con el paso del tiempo mis hijos podrán conocerte, en fotos, en videos y a través de las anécdotas que platiquemos una tarde de verano sentados a la mesa. Y te amarán, tanto como nosotros lo hacemos. Honrarán tu memoria y llevarán una parte de tu legado en ellos. 

Hoy te honro y te doy un lugar en este espacio creado para mujeres como tú, que tienen un corazón de diamante y son inquebrantables. Nadie apagará tu brillo, vive por siempre

Keity.