El jardín de mi corazón

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El jardín de mi corazón 

Hace mucho tiempo, en un jardín muy, muy lejano Mack se encontraba rodeado de árboles y deslumbrantes racimos de flores, manchones de hierbas y verduras sembradas al azar ¡un caos de color!

-      Mira éste desastre, hay mucho que hacer por aquí

-      Así debía ser Mack, porque este jardín es tu alma.


Me gusta mucho la analogía que hace el autor Paul Young en el libro de La Cabaña, en donde se refiere a nuestra alma o nuestro corazón como un jardín-huerto.


Hace poco nos regalaron varias plantas y mi esposo y yo hemos estado diseñando y sembrando una esquina de jardín en nuestro patio, lo que me llevó a recordar y reflexionar sobre ésta parte el libro.

 Últimamente me ha gustado mucho ésta actividad y ya sabes lo que dicen, ya te vas convirtiendo en señora cuando le agarras amor a las plantas. Ahorita está en proceso pero siempre me ha gustado la idea de tener un jardín muy bonito lleno de plantas y flores en donde pueda salir a desayunar, a leer, a pensar y últimamente se me ha metido la idea a la cabeza de tener árboles frutales y salir a cortar mis limones para cocinar. En fin, mi jardín ideal se vería algo como esto, es más, cuando pienso en la palabra jardín, automáticamente lo pienso así: 

jardin 3

Perfectamente pensado y diseñado, siempre verde y con árboles altos y fuertes, con muchas flores de colores perfectamente cuidadas y ordenadas. Un jardín estructurado y decorado, un lugar donde se respira la calma y en donde cualquiera disfrutaría estar.

Ahora, si pienso en mi alma y en mi corazón como un jardín, no estoy tan segura de que se vería como el de la foto anterior, siendo sincera creo que el jardín de mi corazón se vería algo más como esto: 

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Digamos que tiene potencial de verse como el anterior o como el jardín de mis sueños, pero por ahora es un jardín en proceso. El jardín de mi corazón está en constante mantenimiento, bueno, en realidad creo que todos los jardines lo están puesto que albergan seres vivos, así que de no tener los cuidados adecuados morirían.  

Durante los últimos años he decidido trabajar en mi jardín para que un día llegue a verse como el que quiero.


Examinando la tierra

Lo primero que tuve que hacer fue escarbar la tierra, a mi punto de vista el suelo me parecía lo más feo y menos importante, a veces pienso que nadie se fija en eso si no en lo que hay sobre él, aunque en realidad lo que emerge del suelo tiene que ver con la naturaleza del suelo mismo y más aún del subsuelo. Trabajar la tierra es un trabajo sucio pero importante, así que me puse unos guantes, agarre una pala y comencé a cavar.

En las primeras capas solo encontraba más y más tierra

-Qué aburrido más de lo mismo.


Aunque después me puse a analizar la tierra ¿será que esta tierra es vieja o nueva? ¿Será que tiene los nutrientes necesarios para que mis plantas crezcan como yo quiero? ¿Será que es una tierra fértil en donde pueda sembrar?

Y a decir verdad, había partes y pedazos que no parecían ser una buena tierra, al contrario  ya estaba seca, así que decidí sacarla y reemplazarla por una tierra más nutrida. Había muchas ideas y creencias que tenía acerca de la vida, de la familia, del matrimonio y de Dios que quise reemplazar por nuevas verdades y promesas que encontré en la Biblia.


Por ejemplo, antes pensaba que la vida con Dios era aburrida, ahora pienso que la vida con Dios es agradable, disfrutable y sumamente placentera. Antes creía que tenía que vengarme de las cosas malas que me había hecho la gente, ahora creo y decido perdonarlos y amarlos. Antes pensaba que todos los hombres eran infieles (porque alguien me lo dijo como si fuera verdad y le creí), ahora sé que la fidelidad es una verdad y una virtud que quiero sembrar y cosechar en mi jardín y que los hombres fieles sí existen.


Sabía que si quería un futuro diferente tendría que empezar por cambiar mi forma de pensar y muchas creencias erróneas que me habían estado limitando para vivir la vida que quiero, para tener el jardín de mis sueños.

Me creí muchas mentiras como que todo había sido mi culpa, como que mi forma de ser impedía que la gente me quisiera y se quedara conmigo, como que no podría hacer nada grande ni sobresaliente, como que nunca sería feliz y que las historias felices sucedían para otros pero no para mí y que todo lo bueno que pude haber sido y hecho a partir de ahora perdería valor y dejaría de ser. Sin darme cuenta estos pensamientos estaban dirigiendo mi vida y peor aún ¡mi destino! , pero arreglando mi jardín me di cuenta de que el pensamiento (el suelo)  es el punto de partida para empezar a cambiar; y que si quería que mi vida fuera diferente tendría que empezar por cambiar mis pensamientos,  como diría Mahatma Gandhi:


"Cuida tus pensamientos, porque se convertirán en tus palabras. Cuida tus palabras, porque se convertirán en tus actos. Cuida tus actos, porque se convertirán en tus hábitos. Cuida tus hábitos, porque se convertirán en tu destino."


Me dije a mi misma: -Si quieres que tu destino sea bueno renueva tu mente, remueve la tierra y reemplázala por tierra nueva.



Cavando más profundo

Creí que con eso sería suficiente y ahora mi suelo estaría listo para recibir las semillas cuando de pronto escuché una voz que me decía:

-No hemos terminado, hay que cavar más profundo.

-¿Para qué si solo hay tierra? , además es muy cansado.

- Es necesario, sigue cavando.

Así que cave un poco más profundo llevándome una desagradable sorpresa al encontrarme con raíces de plantas muertas y gusanos.

-¡Esto es horrible! ¡Es asqueroso! ¿Cómo puede estar todo esto dentro de mí? ¿Para qué me hiciste cavar hasta este punto? de todas maneras nadie lo ve, la gente solo ve lo que está arriba del suelo, eso sí es bonito, y no como todo esto que está debajo.

- Es cierto, la gente sólo ve eso, pero yo no miro lo que miran los hombres, yo miro el corazón. Lo que sale del suelo es lo visible y lo evidente, una apariencia, pero sólo Yo puedo ver lo que hay debajo, sólo Yo sé si las raíces son buenas y sanas o si son malas y están podridas, al final las plantas y flores que tengan raíces podridas no sobrevivirán, por eso quise llegar hasta éste punto para ayudarte a desenterrarlas.

-  ¿Desenterrarlas? Pero si yo misma decidí enterrarlas porque no me gustan, ya no es algo que quiero recordar ni tener presente en mi vida. Si lo sacamos será cómo volver a vivirlo y ya no quiero sufrir por eso.

- Que esté enterrado no significa que no exista, solo está cubierto pero sigue siendo parte de tu jardín. Si no lo sacamos ahora, tarde que temprano, echará a perder lo nuevo que sembremos. Es necesario desenterrar las raíces, si quitamos las raíces no podrán hacer lo que procede naturalmente ni dañar la semilla que plantemos, si las quitamos desaparecerá la posibilidad de que tu futuro jardín se marchite, así que manos a la obra hay mucho trabajo qué hacer.


Desenterrando raíces

Sobrevinieron días calurosos y agotadores y mi jardín lejos de verse mejor cada vez se veía peor, y yo cada día estaba más sucia y llena de tierra por todos lados , a donde miraras estaba lleno de hoyos de tantas raíces que quitamos.


Quitamos una raíz de odio y enojo, hacía ya un tiempo (años para ser exacta) que estaba enojada con una persona muy cercana a mí, podía decirse que hasta la odiaba por todo el daño que me había hecho y por cómo todas las consecuencias de sus actos habían afectado mi vida, dejándome como una víctima de sus errores y malas decisiones. En medio de un evento importante, en mi corazón decidí perdonar a muchas otras personas pero me dije: a todos menos a ésta persona, puedo perdonar lo que sea y a quien sea pero a ésta persona nunca la voy a perdonar. Y cómo Dios que escucha los pensamientos y discierne hasta las intenciones más profundas del corazón se acercó a mí a través de una persona que me dijo sin siquiera conocerme ni saber mi historia: “Tienes que perdonar a ….. (me dijo el nombre de la persona)”, no pude hacer más que romper en llanto y con todo el dolor que me invadía decidir perdonarla y eso sanó mi corazón y mi relación.


También quitamos una raíz de abandono y desamparo, en realidad no sabía ni entendía por qué estaba ahí, sin embargo ésta raíz controlaba varias de mis decisiones, sentir que a nadie le importaba lo que estuviera viviendo o sintiendo (un abandono emocional) y un “me voy porque no puedo, te dejo por qué  ya no te quiero” (un abandono físico) me hicieron sentir perder mi valor por completo. Al desenterrar ésta raíz mi corazón se refugió en ésta palabra:


“Porque te devolveré la salud y te curaré las heridas, dice el SEÑOR, porque te han llamado “la abandonada”; han dicho: “Esa es Sion, la que no tiene quien se preocupe por ella”» Jeremías 30:17

"Porque muchos habían dicho: incurable es tu quebranto y dolorosa tu enfermedad, no hay quien juzgue tu causa para sanarte. No se ha encontrado un medicamento eficaz para ti. Pero yo te digo, aunque todos tus enamorados te hayan olvidado, aunque nadie te busque más, aunque te hayan herido, mi bálsamo de sanidad te cubre en esta hora. Yo haré venir sanidad sobre ti. Sanaré tus heridas, porque aunque desechada te llamaron, Yo me acordé de ti." –Me sanaste con tu bien, Marco Barrientos


En otra sección del suelo quitamos una raíz de amargura, no era feliz, no importa todo lo que tuviera o las cosas buenas que me sucedieran simplemente no podía disfrutarlas, había guardado tanto rencor y resentimientos que solo podía ver la vida a través de esos ojos y me molestaba ver a la gente feliz, no entendía cómo las personas podían estar alegres y sonreír aun cuando su vida no estaba yendo tan bien. Yo a todo le veía algo malo y me enojaba por todo, vivir así no es vida y honestamente no es el tipo de mujer que quiero ser ni convertirme en la “señora o la tía amargada”, quiero ser una mujer alegre y sonriente y poder reír y disfrutar, ver el lado bueno de las cosas, así que con dolor arrancamos estos resentimientos de mi jardín y empecé a ver a las personas con más amor y humildad, empecé a aceptarlas y a empatizar con ellas, entendiendo que no son perfectas pero que yo tampoco lo soy y eso está bien, podemos disfrutarnos así.


“El corazón alegre se refleja en el rostro, el corazón dolido deprime el espíritu.” Proverbios 15:13 NVI

 

Juntos desenterramos una raíz de soledad que pensé que no me afectaba pues según yo gran parte de mi vida había estado sola y tenido que hacer muchas cosas por mí misma, así que la soledad no era algo que me causara conflicto según yo, sin embargo no me daba cuenta de que en el fondo sí me sentía sola y sí deseaba que alguien estuviera conmigo. De muchas maneras busqué llenar éste vacío con las personas incorrectas y de formas poco convenientes que solo terminaron por dañarme más. Hasta que un día sentí que me fue quitado todo, y me aferré a lo poquito que me quedaba hasta que ese poco también se fue y de repente estaba ahí SOLA sin nada pero con Dios, así que me aferré a Él como nunca antes y Él se convirtió en mi todo.

“De una cosa podrán estar seguros: Estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. “ Mateo 28:20


Y finalmente en un lugar recóndito del jardín encontramos una raíz de rechazo a mi forma de ser, a lo que siento, a lo que pienso, en resumen, a cómo soy yo, además la idea de que alguien no me quiera, no le guste o no me acepte de repente hizo aparecer ese miedo a las relaciones, ese temor a mostrarme tal cuál soy, ese prefiero no dar mi opinión, ese temor a equivocarme y buscar la perfección a fin de que alguien me quiera y hacer que mi valor dependa de lo que opinen los demás.   

 

“No se les olvide que si el mundo los odia, a mí me odió antes que a ustedes.”  Juan 15:18 NBV

 

Después de tanto cavar y desenterrar quedó tierra esparcida por todos lados, sin orden y sin forma. Todo parecía un desastre. Me detuve por un momento a observar y pensé:


-¡Vaya desastre! Cuántas cosas tenía que desenterrar que ni siquiera se veían, ahora está todo lleno de hoyos, pero esos hoyos serán el lugar para sembrar las semillas que quiero, de las flores que quiero tener y de los frutos que quiero comer. Tenía que ser así, necesitaba hacer espacio para sembrar y plantar lo nuevo, ahora hay espacio suficiente y lo nuevo tiene un lugar para crecer.

-Este jardín parece un desastre pero en verdad es muy hermoso y está lleno de ti, tiene una esencia única y muy natural, gracias por tomarme en cuenta y permitirme ser parte de la remodelación de tu jardín. Un desastre, pero increíble y maravilloso con mucho potencial.

-Gracias por acompañarme, por ayudarme y por estar conmigo.

-Tú y Yo trabajamos juntos con un propósito en tu corazón, perfectamente en proceso, a ti te parece un desastre pero yo veo un modelo perfecto que emerge y crece y está vivo: un fractal viviente. (Paul Young) 

Continuará ...

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60 comentarios en «El jardín de mi corazón»

  1. DIOS no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, la buena obra que empezó en ti , el terminará a la perfección , eres mujer con propósito, bendecida, Prosperadas y en victoria
    Tengo que esforzarme porque si lo hizo contigo segura que también lo hará en mi

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