Dios te creó, mujer

mujeres5

Dios te creó, mujer 

Lo cierto es que Dios pensó en ti, y yo puedo ver a Dios en tus ojos.


Eres una mujer de Dios y cómo tal llevas Su esencia por dentro. Amas, sabes amar y ser amada.

 

Una mujer de Dios se ama a ella misma, se mira al espejo y se gusta, se siente afortunada de ser quien es y orgullosa de sí misma. Sabe de quién es hija y se comporta como tal. Camina con la cabeza en alto, reconoce su valor y se da su lugar con las personas. Sabe pedir lo que quiere con amor y autoridad a la vez, su boca está llena de sabiduría y su corazón está lleno de Dios.

 

Come sanamente, cuida su cuerpo y su mente, toma tiempos de descanso, pero los aprovecha de la mejor manera. Cuida sus relaciones, su testimonio y sus palabras.

 

Dios te creó mujer, con muchas capacidades. Una mujer de Dios estudia, se prepara, se supera a sí misma, busca estar en constante crecimiento y se interesa por mejorar. Una mujer de Dios tiene la suficiente humildad para dejarse enseñar, una buena actitud para aprender y oídos para escuchar el consejo sabio sin ofenderse.


Dios te creó mujer, y valiente. Una mujer que se atreve a hacer lo que sea aún a pesar del miedo, una mujer que sabe correr riesgos aún si ello implicara fracasar, porque sabe que Dios la levantará de cualquier caída mientras esté tomada de su mano. Pero también sabe que, dentro de ese riesgo, existe la posibilidad de lograrlo y de que todo salga bien, por eso no se da por vencida y sigue intentándolo.

 

Una mujer confiada asume las consecuencias de lo que implica ser ella misma, a pesar de lo que diga la gente. Una mujer con el corazón de Cristo no siente celos ni envidia de otras mujeres, no las critica, sino que se inspira al ver lo que otras han alcanzado para seguir caminando sobre el propósito que Dios trazó para ella.

 

Dios también te creó mujer fuerte y una mujer fuerte no tiene miedo de perder a nadie que no se sienta afortunado de tenerla. Es determinada y sabe poner límites cuando es necesario, reconoce quien va de su lado y camina con ella. Tiene su voluntad sujeta a la voluntad de Dios y es capaz de dominarse a sí misma en carácter y emociones. Su fuerza viene de lo alto y se refleja desde el interior.

 

Una mujer de Dios también tiene sensibilidad y llora, porque las lágrimas sanan su alma y porque tiene de compañero al Espíritu Santo, el Consolador. Sabe que después de las lágrimas vendrá la alegría y que Dios le devolverá una sonrisa por cada lágrima derramada.

 

Así que una mujer de Dios, ¡es feliz! Sin importar las circunstancias de su alrededor, ella alegra el corazón de su marido, ella crea un ambiente de disfrute en su casa y no deja que los afanes del día a día amarguen su corazón.

 

Dios te creó, mujer compasiva y generosa, sabes amarte a ti misma pero también sabes amar a los demás, te entregas por ellos así como Jesús se entregó por ti. Tu vida está dedicada al servicio de Dios y como resultado lo demuestras con tu esposo, en tu casa, con tus hijos y con tu comunidad.

 

Cuando Dios te creó mujer, te creó llena de virtudes. Eres inteligente, hermosa, dedicada, capaz, soñadora, tenaz, pero sobre todo ¡eres muy valiosa! Mujer, no tienes una posición inferior, tienes un lugar digno de honra y exaltación porque tu estima sobrepasa a la de las piedras preciosas. Tu valor es incalculable y sólo Cristo pagó el precio por ti.

 

Mujer, trátate de la misma manera que Dios te trata, sé amable contigo misma, cuida tu diálogo interno, sé paciente y perdónate las veces que sea necesario, así como Dios te ha perdonado y renueva sus misericordias para contigo cada mañana, así también tú date todas las oportunidades que sean necesarias.

Para volver a soñar, para volver a intentarlo, para volver a creer, para volver a amar y para volverte a equivocar porque de eso se trata la vida.

 

No seas tan dura contigo misma, ya no te castigues más. No te ofendas, no te guardes rencor. Ama a Dios por sobre todas las cosas y con todas tus fuerzas, y ámate a ti misma y a tu prójimo. No te devalúes, no te pongas en descuento, no te rindas. Dios te creó mujer victoriosa, a veces podrás caer, pero siempre volverás a levantarte, podrán derribarte, pero nunca destruirte, podrán abatirte, pero no serás derrotada. Ten una actitud de victoria y no de víctima, eres una sobreviviente y la mejor guerrera dentro del ejército de Dios.

 

Dios te creó mujer y como tal eres digna de amor y respeto. Dios te creó mujer y como tú no hay otro ser.