Amiga, te fallé

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Amiga, te fallé 
¿En qué momento dejamos de ser amigas? ¿Por qué la que antes parecía ser mi mejor amiga ahora está distante? ¿Qué nos pasó?


Amiga perdóname, sé que no estuvo bien, tengo muchos errores y sé que ésta vez me equivoqué. No me gustaría perder nuestra amistad por un error o un malentendido, tú eres muy valiosa para mí y eres alguien que quiero en mi vida.


Estas son las palabras que siempre quise decir, pero que nunca me atreví, tal vez porque me faltaba madurez, tal vez por vergüenza, tal vez porque no supe cómo expresarme y preferí callar, sin embargo, el silencio hirió nuestra amistad.


 Sé que nuestra amistad es más fuerte que nuestros pensamientos y emociones y que tenemos enemigos que nos quieren dividir en lugar de vernos unidas. Seguramente no pensaremos igual acerca de muchos temas, ni estaremos de acuerdo en muchas cosas, pero volvamos. Unidas somos más fuertes y estaré ahí para levantarte cuando lo necesites, así como también te necesito aquí para levantarme.


Tal vez mi error habló más fuerte que mis palabras, tal vez unas simples palabras ya no podían remediar lo que pasó. No fue mi intención, pero me dolió perderte y perdernos. 


 Al crecer, intenté remediarlo, me di cuenta que me era muy difícil hablar así que opté por escribir cartas de perdón, esperando que a través de mi carta hubiera una posibilidad y una oportunidad para remediar las cosas. 


 Y hasta hace poco fue que empecé a tener el valor de hablar. Al principio me salió muy mal, lejos de arreglar la situación sólo se empeoraba, sentía que mis palabras eran torpes y que no podía expresar realmente lo que sentía, me ponía muy nerviosa y no podía evitar llorar cada vez que intentaba decir algo, así que menos me entendían y yo me frustraba más. Me enojaba conmigo misma por no poder controlar mis lágrimas, me sentía vulnerable y tonta, pensaba que no tenía la fortaleza emocional suficiente para manejar los conflictos. 


En mi oración a Dios le reclamaba diciendo: ¿por qué me diste un corazón tan débil? Quiero un corazón fuerte, por favor, crea en mí un corazón fuerte. 


Pero quise seguir intentándolo, tenía la esperanza de que con el tiempo pudiera comunicarme mejor. Además, creo que ya era un gran avance por lo menos  poder expresar mis emociones y hablar de lo que me había molestado e incluso pedir perdón, cuando antes sólo optaba por callar creyendo que las cosas se solucionarían por sí solas o con el tiempo. 

No es así. 


 ¿Sabes algo? Cuando te interesa la relación y la persona, también te interesa que la relación funcione, así que de mi parte he tratado de estar disponible y dispuesta para hablar las cosas, trato de actuar más allá de mis emociones y no dejarme dominar por ellas (aunque admito que es demasiado difícil), pero ¡oh sorpresa! cuando la otra persona no reacciona cómo tú esperabas. 

La otra persona no quería verme, mucho menos hablar conmigo ni escucharme, no me quería cerca y por lo visto tampoco me quería en su vida. ¿Qué debería hacer, seguir luchando, seguirla buscando? ¿Hasta qué punto?

El que perdona la ofensa, cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.” Proverbios 17:9 


Entendí que estaba bien reconocer y pedir perdón por las cosas que hice mal, por las veces o los momentos que fallé. Entendí también que yo tenía que decidir perdonar a la otra persona, pero lo que me quedó muy claro fue que para que exista una RECONCILIACIÓN se necesita de dos. 


Dos personas dispuestas a amar más allá de los errores, dos personas dispuestas a salvar una relación más que tener la razón, dos personas dispuestas a luchar por una amistad, dos personas dispuestas a perdonar y recibir perdón, dos personas dispuestas a volver a confiar. 

Con uno, no se puede. Se necesitan dos. 


Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama. Lucas 7:47 NVI 


Éste es uno de mis versículos favoritos, cada vez que me cuesta trabajo perdonar a alguien, lo recuerdo. Recuerdo cuánto he fallado y cuánto me ha sido perdonado, recuerdo cómo me ha tratado Dios cuando me he equivocado y con cuánto amor me ha levantado y animado a no volver a caer en el mismo error. Creo que hay mucho que tenemos que aprender de Dios y su amor incondicional. ¿Te imaginas si Dios sólo nos amara cuando hacemos las cosas bien? ¿Te imaginas estar en una relación con alguien que al primer error que cometemos nos dejara de hablar, o ya no le interesáramos? 


Dios no es así. Por lo menos no lo ha sido conmigo. 


  Permanezcamos en el amor  

Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros.  Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente. 1 Juan 4 NVI 7-12 


 Cuando era niña era suuuuuper rencorosa, podía pasar semanas sin hablarle a alguien (literal) porque creía que no se lo merecía. La verdad qué bueno que no me conociste en esa época porque tenía un carácter muy feo, pero gracias a Dios que ha ido transformando mi corazón con el tiempo y conforme el pasar de los años me ha ido y me sigue enseñando a tener relaciones más sanas. 

Los conflictos en las relaciones existen porque somos humanas, no creo que el conflicto necesariamente tenga que ser algo malo, siempre y cuando lo sepamos usar a nuestro favor, aprendiendo de él y dejando que Dios forme nuestro carácter a través de él. 


Y por favor, hagamos que el amor siempre triunfe. 


Vale más una amiga que el dinero, vale más una amistad de años que un desacuerdo momentáneo. Vale más una persona que su error, vale más rodearte de buenas amigas que quedarte sola pensando que así ya no podrán lastimarte. 


 Aislarte no es la solución. 


 Si uno cae, el otro puede darle la mano y ayudarle; pero el que cae y está solo, ese sí que está en problemas. Eclesiastés 4:10 NTV 


No estamos echas para estar solas, ninguna de nosotras es mejor que todas nosotras y nunca seremos más fuertes cómo cuando estamos unidas. 


 Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! Eclesiastés 4:12 NVI 


Estoy segura de que si has llegado hasta este punto de la lectura, hay una persona que está rondando en tu mente en éste momento. Una o varias. 

Tal vez ya haya pasado mucho tiempo, tal vez sea algo reciente pero si eres como yo, la que ocasionó un conflicto, con todo el corazón te animo a que busques el perdón, si eres la que recibió una ofensa, con la ayuda de Dios, perdona. 


Pero nunca, nunca cerremos la puerta a la reconciliación. Anteriormente te dije que para ésto se necesitan dos, pero por lo menos que no quede en ti, que tengas paz en tu alma y en tu corazón de haberlo intentado todo, de haber luchado, de haber buscado y de haber hablado. Tú abre la puerta y mantenla así, le toca a la otra persona entrar por ella para encontrarse contigo, tal vez decida dar el paso y entrar por ella, tal vez no y prefiera quedarse fuera, pero ante cualquier conflicto deja espacio para la reconciliación. 

 

Si es posible, y en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos. Romanos 12:18 NVI 


Deseo con todo mi corazón que puedas recuperar aquella amistad que se ha perdido, que se pueda restaurar esa relación, que Dios les siga regalando vida y momentos para compartir, que puedan vencer cualquier obstáculo, que sean más fuertes y unidas que antes, que juntas puedan alcanzar metas que solas no hubieran podido y que su amistad sea resistente al tiempo, la distancia y el silencio. 


Amiga, perdóname. Amiga, te perdono.

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Un comentario en «Amiga, te fallé»

  1. Wow, todo lo que he leído me ha recordado a una persona en especial la consideraba mi mejor amiga, hasta que un día nos peleamos y me bloqueo me elimino y al día de hoy han pasado 4 años sin saber de ella, una vez le escribí por mensaje a través de una amiga en común, pidiéndole que me perdone, que quería ser su amiga, que la extrañaba y su respuesta fue: “No vuelvas a prestarle tu perfil a esta persona o te voy a eliminar, lo que ella me ha echo es imperdonable”
    Me pregunto que le he hecho que no quiere saber de mi, que me aborrece que me odia, aún la quiero y pienso en ella a menudo.
    Gracias por este bonito mensaje Tani 💖
    Me ha encantado

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